Lata de Mantecados de Avellana y Almendras, 300g
Elige tu pack:
Ingredientes
Ingredientes
Valores Nutricionales por 100 g/100 ml
Valores Nutricionales por 100 g/100 ml
| Valor energético | 2051.0 kJ / 490.0 kcal |
|---|---|
| Grasas | 24.0 g |
| — Saturadas | 12.0 g |
| Hidratos de carbono | 60.0 g |
| — Azúcares | 28.0 g |
| Fibra alimentaria | 3.3 g |
| Proteínas | 7.4 g |
| Sal | 0.0 g |
Lata de Mantecados de Avellana y Almendras, 300g
Pastas de obrador con perfume de fruto seco tostado y un leve toque especiado que recuerda al horno tradicional. Al morder, la corteza cede con facilidad y da paso a una miga tierna que se desmigaja suave, sin exceso de dulzor. La avellana aporta carácter y la almendra suma largura, firmando un conjunto equilibrado para sobremesas, meriendas o un bocado entre horas. Las notas de vainilla natural y canela aparecen de fondo, sin dominar, y el tostado de los frutos secos deja un rastro largo que anima a masticar despacio. El tamaño de cada pieza facilita servir raciones medidas y mantener la mesa ordenada.
La Lata de Mantecados de Avellana y Almendras, 300g reúne piezas horneadas al punto para lograr contraste entre exterior ligeramente crujiente y corazón delicado. Se trabajan ingredientes seleccionados, un amasado sereno y una cocción regular que da migas finas y acabado limpio. La lata metálica protege la textura frente al aire y la humedad, facilita el servicio y luce como detalle cuidado cuando apetece llevar un regalo comestible con guiño clásico. La masa se bolea con mimo para que cada mantecado respire y no se apelmace, y se hornea en bandejas que reparten bien el calor para evitar aristas duras. El brillo suave de la superficie indica un punto justo de cocción, mientras el interior conserva humedad suficiente para que la miga no resulte arenosa.
En casa resultan versátiles: funcionan para acompañar café o infusiones, y también se integran en postres sencillos. Su sabor a manteca bien trabajada y frutos secos combina con fruta fresca, con un punto cítrico o con crema ligera. Troceadas, aportan contraste en vasitos de helado o en capas alternas con yogur y compota, permitiendo variar texturas sin complicaciones. También admiten un toque de ralladura de limón, un hilo de miel o un baño rápido en chocolate templado, si se busca un detalle distinto en ocasiones especiales. En catas informales, maridan bien con un vino dulce ligero o con café de tueste medio, porque el amargor moderado equilibra el perfil mantecoso. Además, su fragancia permanece agradable incluso horas después del servicio, manteniendo el recuerdo de obrador casero.
- Receta clásica con harina de trigo, azúcar, manteca de cerdo, avellana y almendra.
- Aroma a tostado; mordida frágil y final amable.
- Sin conservantes añadidos ni aditivos añadidos.
- Presentación en lata metálica que protege el punto de horneado.
- Ideal para sobremesas, meriendas y detalles de visita.
- Peso neto: 300 g.
Como disfrutarlo
Sírvelos a temperatura ambiente con café o té. Combínalos con fruta de temporada o con naranja confitada en tiras. Desmiga dos piezas y úsalas como base de vasitos con crema pastelera, con yogur espeso o con helado de vainilla. Para bandejas, colócalos en cápsulas de papel y presenta junto a fruta cortada. Indicaciones de conservación: Conservar en lugar fresco y seco. Una vez abierto, consumir antes de 15 días.
Tip de chef: calienta 30 segundos un plato, apaga el horno y apoya encima varias piezas durante un minuto; realzarás el aroma a manteca y fruto seco sin alterar la textura.



