Marrón Glacé Santa Teresa 270 g
Elige tu pack:
Ingredientes
Ingredientes
Valores Nutricionales por 100 g/100 ml
Valores Nutricionales por 100 g/100 ml
| Valor energético | 1320.0 kJ / 316.0 kcal |
|---|---|
| Grasas | 3.0 g |
| — Saturadas | 0.2 g |
| Hidratos de carbono | 67.0 g |
| — Azúcares | 57.0 g |
| Fibra alimentaria | 3.0 g |
| Proteínas | 3.0 g |
| Sal | 0.4 g |
Marrón Glacé Santa Teresa 270 G
Castañas confitadas de pulpa tierna y superficie glaseada, con un tono ámbar claro que anticipa un bocado delicado. En nariz aparecen notas sutiles de vainilla y frutos de otoño; en boca, la textura se deshace suavemente, dejando un dulzor armónico que no satura. Cada pieza mantiene su forma y brillo, perfecta para presentar en bandeja o como detalle en un postre.
Es una especialidad cuidada que luce tanto sola como en elaboraciones de repostería. Con Marrón Glacé Santa Teresa 270 g puedes coronar tartas, helados o cremas, o disfrutar de cada pieza tal cual con un café o una infusión fragante. El confitado uniforme proporciona una mordida melosa y agradable, idónea para celebraciones o para un pequeño capricho. La confección regular y el glaseado fino facilitan el emplatado y permiten combinaciones sencillas con chocolate negro o nata montada.
Su perfil aromático admite maridajes con ingredientes frescos y ligeros: yogur natural, frutas ácidas o queso fresco poco salado. En platos fríos, aporta un contraste interesante de textura y dulzor; en postres templados, gana profundidad sin perder la forma. Es un recurso versátil para completar menús o para ofrecer como obsequio en un envoltorio cuidado.
- Castañas confitadas de textura tierna y glaseado brillante.
- Aromas elegantes con recuerdo de vainilla y otoño.
- Presentación cómoda para postres, mesa dulce o regalo.
- Formato regular que mantiene la forma en el servicio.
- Peso neto: 270 g.
Como disfrutarlo
Indicaciones de conservación: guardar en lugar fresco, seco y alejado de olores. Sacar del envase unos minutos antes de servir para que expresen su aroma. Servir a temperatura ambiente; trocear para integrar en bizcochos, pannacottas o helados; combinar con crema inglesa o chocolate fundido; o acompañar de nata ligeramente batida con un toque cítrico. En presentaciones individuales, disponer sobre una base de crumble o galleta para añadir contraste crujiente.
Tip de chef: pica una pieza y mézclala con mantequilla pomada para obtener una crema rápida con la que rellenar crêpes o pequeños brioche.
Para un postre inmediato, alterna rodajas de pera fresca con láminas de marrón glacé y unas gotas de sirope; termina con un golpe de frío y sirve cuando esté ligeramente atemperado. Si se busca un toque tostado, flambea en sartén con una mínima cantidad de licor y añade sobre helado de vainilla, acentuando el contraste entre tibio y frío sin complicaciones técnicas.
En repostería casera, su pulpa troceada aporta puntos melosos a masas de magdalena o de bizcocho; incorpórala al final del mezclado para preservar la forma. También puedes servir una pieza sobre yogur cremoso y espolvorear cacao en polvo para un contraste amargo-dulce muy equilibrado.
Cuando se trate de bandejas de petit fours, alterna los marron glacé con frutas escarchadas y pastas secas, consiguiendo variedad de texturas y un aspecto vistoso que invita a picar con moderación.


