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¿Recogida en tienda?


Cuatro películas (y una serie) para saborear junto al Membrillo Santa Teresa

 

Si algo tiene el cine, es su capacidad para hacernos sentir emociones. Desde que en aquella tarde de 1895 en París, August y Louis Lumière proyectaran por primera vez una película, la gran pantalla ha ido ganando adeptos hasta convertirse en el entretenimiento principal del mundo occidental. Tanto es así, que hoy en día las plataformas de contenido cinematográfico están presentes en el 53% de los hogares españoles.

Sin duda, uno de los efectos de la pandemia ha sido el aumento del consumo de películas y series en familia. Pocas cosas hay más agradables que envolvernos en una manta junto a nuestros seres queridos y disfrutar de una historia que nos mantenga enganchados a la pantalla durante toda una tarde. ¿De verdad? Bueno, lo cierto es que en Santa Teresa discrepamos, porque tenemos algunas ideas para que la experiencia sea todavía mejor. En esta entrada de blog, con puro sabor hollywoodiense, queremos recomendarte películas que podrás degustar con nuestro Membrillo, evocando la naturalidad, y tradición que solo la familia y el Membrillo Santa Teresa nos pueden regalar 😉 De modo que …luces, cámaras, acción y sabor.

 

 

Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988)

A finales de los ochenta, este maravilloso film se alzó con el Óscar y el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa y la Palma de Oro en el festival de Cannes, entre otros muchos galardones. Es sin duda una de las películas más enternecedoras de cuantas se han hecho en las últimas décadas.

La historia nos lleva a un pueblo italiano ficticio, Giancaldo, donde conoceremos al pequeño y entrañable Totó, un niño enamorado del cine, que acude cada día a ayudar al viejo Alfredo, el maquinista de Cinema Paradiso, la sala de proyecciones de la población. Descubriremos la emocionante relación entre ambos y sus peripecias alrededor del séptimo arte. Una delicada y suave producción que nos devolverá a la infancia.

Rifkin’s Festival (Woody Allen, 2020)

Las obras de Woody Allen son un género cinematográfico en sí. Cada película nos ofrece un sinfín de diálogos alocados que combinan situaciones cotidianas con las más surrealistas.

Esta Rifkin’s Festival nos regala, sin embargo, un ritmo agradable a través de las calles de San Sebastián en pleno festival de cine. La fotografía de la playa de la Concha, los montes Igueldo y Urgull, junto con el suave ritmo del jazz, nos sumirán en un ambiente relajado durante todas sus escenas.

Allen nos presenta a un matrimonio de cineastas en plena crisis sentimental, que acuden al Festival para disfrutar de su glamur y acaban enamorándose de otras personas. Se trata de una obra que rebosa calma y nos ayudará a relajarnos cualquier tarde de domingo en compañía de una taza de café y el sabor del Membrillo Santa Teresa.

El viaje de Carol (Imanol Uribe, 2002)

Otra película que al igual que Cinema Paradiso, nos devuelve al pueblo, en esta ocasión en el norte de España, en el final de la Guerra Civil. Acompañaremos a Carol, una jovencísima Clara Lago, en su regreso al pueblo de su madre, tras haberse criado en la lejana Nueva York.

Allí descubrirá las bondades del mundo rural, gracias a personajes como Tomiche (Juan José Ballesta) o Maruja (Rosa María Sardá) que la ayudarán a encontrar la belleza de la vida en una época tumultuosa y difícil para la inocencia infantil. Recorrerá los campos gallegos en bicicleta, jugará con gusanos de seda y se tumbará en la hierba, a espaldas del cambio de régimen que se estaba produciendo en el país.

La protagonista de la cinta, que se basa en la novela A boca de noche de Ángel García Roldán, fue elegida por su mirada, tras buscar en multitud de colegios y entornos televisivos, según indicó su director, Imanol Uribe. Fue el inicio de la gran carrera de la actriz.

El pueblo (Laura y Alberto Caballero, 2019)

Es cierto, no se trata de una película sino de una serie, pero hemos querido recomendártela porque nos acerca a la llamada España vaciada de una manera muy divertida.

Nos situamos en Peñafría, una pequeña aldea ficticia de los campos altos de Soria, en la que residen cinco habitantes. Ante el imparable descenso de la población, deciden dar cobijo a un grupo de visitantes procedentes de la ciudad. Allí convivirán y seremos testigos del contraste entre los urbanitas y los oriundos del pueblo.

Hablamos de una serie de corte blanco, agradable para ser vista con toda la familia, que evoca a la naturalidad de producciones más propias de los años noventa y con grandes dosis de humor. Personajes como El Ovejas (Javier Losán) o Juanjo (Carlos Areces) nos sacarán más de una carcajada en sus 16 capítulos.

Diarios de motocicleta (Walter Salles, 2004)

Para finalizar os dejamos una maravillosa road movie que nos llevará a recorrer toda América del Sur desde Argentina hasta Venezuela a mediados del siglo XX. Fue la ganadora del Festival de San Sebastián en 2004, obtuvo el Goya a la mejor adaptación, el Óscar a la mejor banda sonora y varios premios en Cannes.

Su ritmo calmado y agradable nos contará las peripecias de Alberto Granado y su amigo, el joven médico Ernesto Guevara (Conocido años más tarde como el Ché) en su viaje a través de las zonas rurales del continente. La película está basada en las notas del diario que el mismo Guevara redactó durante la ruta.

Durante el recorrido veremos el contraste de la opulenta vida de estos personajes en Argentina, en comparación con la pobreza extrema de los aldeanos de Perú, Chile y Bolivia. Una interesantísima historia que nos ayudará a conocer más la cultura de los países latinos.