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Bizcocho de chocolate relleno de membrillo

El otoño tiene una relación especial con el Membrillo Santa Teresa. Noviembre y el principio de diciembre, con esos días de lluvia y frío son perfectos para disfrutar de un bocado tan delicioso. Hoy queremos proponerte una receta para elaborar en familia y que paséis una tarde entretenida sin salir de casa. Se trata de un estupendo bizcocho que combina dos ingredientes que casan a la perfección: el membrillo y el chocolate. ¿Te animas a probarlo? ¡Te lo contamos!

 

El perfecto maridaje del membrillo con el chocolate

Como hemos visto en post anteriores, el Membrillo Santa Teresa es un producto muy versátil que se puede utilizar en multitud de recetas, ya sean dulces o saladas. Su sabor y textura lo convierten en un acompañante perfecto para quesos, frutos secos y por supuesto el chocolate. El contraste entre ambos es tan sutil como llamativo, dejando en el paladar el sabor de dos ingredientes que de por sí hacen las delicias de los más gourmets.

 

Ingredientes necesarios

Vamos a utilizar los ingredientes típicos de un bizcocho tradicional, pero dándoles un giro para obtener un resultado diferencial. Necesitaremos tres huevos de tamaño grande, un yogurt natural en lugar de leche que le dará una consistencia más suave, 1 medida (con el vasito de yogur) de aceite de oliva virgen extra, 2 medidas (con el vasito de yogur) de azúcar blanca, 3 medidas (con el vasito de yogur) de harina de bizcocho con levadura incorporada, una tableta de chocolate con leche, mantequilla o margarina para engrasar el molde y Membrillo Santa Teresa en su formato de taco.

 

Paso 1: Preparar la masa

En primer lugar, batiremos los huevos y añadiremos el yogur, mezclándolos hasta que queden homogéneos. Podemos jugar con su sabor utilizando un yogur de sabores o añadiendo algún tipo de esencia, por ejemplo, de vainilla, si queremos ofrecer un toque personal. Ahora toca el turno de vestir a los protagonistas del bizcocho para la ocasión. El membrillo lo cortaremos de dos formas; por un lado, en trocitos muy pequeños que añadiremos a la masa y por otro dejaremos alguno más grande para decorar el exterior. Respecto a la tableta de chocolate, utilizaremos un tercio de ella para añadirla a la mezcla, rallándola o cortando pequeñas porciones y el resto lo reservamos. Otra opción es utilizar chocolate soluble para el interior. Posteriormente los incorporaremos junto con el azúcar, repitiendo el proceso de mezcla. Y por último iremos añadiendo harina. ¿Cuánta? Hasta espesar la masa a nuestro gusto. Hay personas que prefieren los bizcochos más esponjosos y otras más densos. Pero cuidado, si la masa es demasiado ligera, corremos el riesgo de que el membrillo y el chocolate acaben en el fondo del molde.

 

Paso 2: Horneado y post horneado

Hemos de precalentar el horno a 180 grados, ofreciendo calor tanto por arriba como por abajo. Antes de introducir la mesa, hemos de embadurnar el interior del molde con unas cucharadas de aceite de oliva virgen extra, que garantizará no solo una extracción más sencilla si no un color más apetecible del bizcocho. Una vez se alcance la temperatura indicada, introduciremos la masa en el horno. El tiempo aproximado es de media hora, pero te recomendamos que vigiles su evolución. Si no estás seguro de si está bien hecho o no, puedes recurrir al truco de nuestras abuelas, introduciendo un cuchillo en el bizcocho. Si sale limpio, está listo para sacarlo. Mientras se enfría, derrite el chocolate. Puedes hacerlo en el microondas, es la manera más sencilla y rápida. El objetivo es tener una crema que podamos untar sobre el bizcocho, pero que no sea muy líquida.

 

 

Cuando la tengamos, desmoldaremos el bizcocho y procedemos a extenderla a en la parte superior. A continuación, colocaremos los trozos de membrillo sobrante sobre el chocolate, ayudándonos de su textura para que queden fijados. Si te apetece, puedes decorarlo con tres o cuatro Yemas de Santa Teresa. ¡Será insuperable!

Ahora solo tenemos que esperar a que se enfríe. Cuando esto pase, el chocolate volverá a solidificarse creando una capa crujiente y deliciosa sobre nuestro bizcocho. Solo nos quedará lo más importante, prepararnos una buena taza de café y disfrutar de todo su sabor.